Historia del Pueblo 

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A principios del siglo XX, los primeros vecinos de Benagéber vivían en la llamada “Comarca de los Serranos”. Era Benagéber un pueblo asentado sobre la margen izquierda del río Turia, con ricas tierras dedicadas a la agricultura, a las explotaciones ganaderas y con ricos recursos forestales.

El origen del nuevo pueblo de San Antonio de Benagéber se remonta a un 6 de abril de 1932, cuando el entonces Presidente de la República Española, Don Niceto Alcalá Zamora, acompañado del Presidente del Consejo de Ministros, Don Manuel Azaña, del Ministro de Marina, Don José Guiral, del Ministro de Obras Públicas, Don Indalecio Prieto, del Director General de Obras Hidráulicas, Don Antonio Sacristán, con el Presidente del Sindicato de Regulación del Turia, Don José Riera y el que entonces era Alcalde de Benagéber, Don Florencio Cañizares, hizo detonar los primeros barrenos con los que se iniciaban las obras de construcción de la galería de desagüe de fondo, del entonces llamado Pantano de Blasco Ibáñez, obra que sería el fin y la desaparición de aquel pueblo de Benagéber.

Los más de los jóvenes emigraron a Cataluña, los ancianos, sin querer abandonar sus orígenes, se instalaron en la cercana aldea de Nieva (hoy Benagéber Nuevo en los mapas) y el resto de los habitantes de la población, desarraigados y obligados a emigrar, se asentaron en dos núcleos distantes entre sí unos 18 Km, que se llamaron respectivamente San Isidro y San Antonio de Benagéber, ambos cercanos a Valencia capital.

El año 1947 llegaban los primeros “colonos”, como entonces se les llamó, a la primitiva Finca Pla del Pou (en la antigua discoteca Arabesco, hoy cerrada) y en la masía de San Antonio (actualmente picadero de caballos de propiedad privada), en donde fueron “acomodados” de una manera provisional…, sin agua, luz ni alcantarillado.

Y los nuestros, los de San Antonio, al igual que hicieron los hebreos que salieron de la esclavitud de Egipto, en su camino hacia la Tierra prometida, que se llevaron consigo los huesos del patriarca José (Jos 24,32), también algunos mayores se trajeron los huesos de los suyos y los depositaron provisionalmente en el cementerio de Paterna, hasta que pudieran llevarlos a su lugar de reposo definitivo en el cementerio de San Antonio de Benagéber, todavía no construido.

Serían necesarios cinco largos años de penurias, necesidades y carencias hasta llegar al 26 de mayo de 1952, cuando el entonces Jefe del Estado Don Francisco Franco Bahamonde, hizo entrega de las llaves de las viviendas del nuevo Pueblo de San Antonio de Benagéber, constituido desde su origen como Entidad Local Menor, dependiente a todos los efectos de Paterna, a aquellos “emigrantes forzosos” naturales del antiguo emplazamiento, junto al río Turia.

A pesar de toda la espectacularidad que suponía esta inauguración, el nuevo Pueblo tenía todavía sin terminar el Ayuntamiento, el Cementerio y la Iglesia.

Se construye la Iglesia con formas muy sencillas y bellas, de estilo contemporáneo colonial, de una sola nave, con ábside terminado en torre circular con lucernarios de alabastro, dando luz así a una bella pintura al fresco de 3,20 x 7,35 metros, del afamado autor madrileño Manolo Rivera (datos encontrados por el actual párroco), que cubre el centro del altar mayor, estando el resto del templo pintado de blanco, tanto en su interior como en su exterior.

El templo fue erigido como Parroquia bajo el título de San Antonio Abad, por decreto de 29 de diciembre de 1953, dado por el entonces Excmo. y Rvdmo. Señor Don Marcelino Olaechea y Loizaga, Arzobispo de Valencia y ratificados sus límites actuales por el Siervo de Dios Excmo. y Rvdmo. Señor Don José María García Lahiguera, Arzobispo de Valencia, con fecha 6 de febrero de 1970.

En la torre campanario se instaló un reloj construido por el relojero E. Ferré de Roquetas (Tarragona), de cuerda diaria, que por el paso del tiempo y la desidia de todos, había dejado de funcionar, llegando a estar treinta y ocho años parado. Gracias a la iniciativa popular y a la ayuda de todos, y reparado por el hijo del propio fabricante, fue puesto al día electrificándose para poder ser inaugurado de nuevo, el 19 de julio de 1994.

A consecuencia de una tormenta, un rayo destruyó parte de la cúpula del campanario, dañando seriamente la maquinaria del reloj, que aunque reparada, y debido posiblemente a haber quedado imantada por el rayo, nunca más funcionó debidamente. Se instaló un nuevo reloj electrónico, que fue donado por el Ilmo. Ayuntamiento de San Antonio de Benagéber el año 2008.

No sabemos cuándo, pero como consecuencia de las normas litúrgicas emanadas del Concilio Vaticano II, el altar se desplazó del paramento del Ábside, al centro del presbiterio, dejando dicha pintura muy dañada en su parte inferior y central. Si a ello añadimos, que dicha pintura fue también dañada al empotrar el sagrario en medio de ella, y que posteriormente el sagrario fue desplazado a otro lugar, la pintura quedaba muy maltrecha, contribuyendo también el paso del tiempo y la numerosas humedades, que originaba una “caída” literal de la pintura.

No solo debido a nuestro crecimiento natural, sino también a una lejana aspiración de todos sus habitantes, de volver a ser Pueblo, y con el esfuerzo personal y comunitario del entonces Alcalde pedáneo Don Eugenio Cañizares López, que con toda ilusión presentó el proyecto, se consiguió que, por Decreto 147/1997 de 8 de abril de 1997 de la Generalidad Valenciana, el Pueblo de San Antonio de Benagéber se independizaba a todos los efectos del municipio de Paterna.

El nuevo San Antonio de Benagéber, a sólo 15 Km de Valencia y unido por autovía, se convertía así en el lugar idóneo de residencia para muchos valencianos, que o bien tenían en él su segunda residencia de verano, o definitivamente se trasladaban a vivir aquí. Todo ello hacía vislumbrar una gran explosión demográfica a corto plazo, como efectivamente así ha ocurrido.

Hoy nuestro Pueblo, con más de “ocho mil” habitantes, presenta una oportunidad única de espacio “residencia-vivienda-descanso”, a  escasos kilómetros de Valencia capital, unidos por la autovía CV-35.

Alberto Caballer, párroco, San Antonio de Benagéber, junio de 2013