LLAMARON A MI PUERTA

Estando tranquilamente en mi casa, descansando después de un duro día de trabajo, llamaron a mi puerta uno tras otro…

 Un inmigrante, un mendigo, un alcohólico, un parado…

 A todos ellos los expulsé irritado desde la puerta: ¡Largo de aquí!

 ¡Que te den trabajo en tu país! Le dije al inmigrante.

 ¡Trabaja y no vivas del cuento! Le grité al mendigo.

 ¡Si estás así, tú te lo has buscado! Le recriminé al alcohólico.

 ¡Si no trabajas es porque no quieres! Le dije al parado.

 Finalmente llamó a mi puerta la injusticia y bruscamente entró en mi casa, sin yo quererlo, dejándome: sin trabajo, sin dinero, sin casa y sin amigos.

 Desesperado fui yo, llamando de puerta en puerta, pidiendo ayuda…

 Siempre oía lo mismo: ¡Largo de aquí; no molestes!

 Me vi obligado a marchar de mi tierra, vagando de un sitio a otro. Me di cuenta, lo hostil que puede llegar a ser el mundo cuando eres alguien que no cuenta para nadie.

Refugiado en el alcohol lloré amargamente y tirado en un rincón de la calle, quedé dormido encima de unos cartones.

Al despertar, me encontré de nuevo en mi casa, acostado sobre mi cama. 

La terrible pesadilla me hizo reflexionar sobre la vida misma.

 Y desde aquel día me di cuenta que no debemos girar la cabeza, cruzarnos de brazos, o actuar con indiferencia frente a la realidad de nuestro prójimo 

Cáritas, también este mes, llama a nuestra puerta

 Gracias y que Dios os bendiga.

                                                                 Septiembre, 2015

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *