Charla EL RENACIMIENTO DE TU FE

Comenzando con el ciclo de charlas de la parroquia, queremos empezar con una conferencia, que ofrecerá una de nuestras feligresas, sobre su experiencia con la Fe.

Una oportunidad para compartir, profundizar e intercambiar experiencias.

El martes 3 de noviembre a las 19:30 horas.

Os esperamos a todos.

Charla 1ª 15-16

Os informamos también que en breve tendremos lista la programación formativa del curso 2015-2016 y os la comunicaremos tanto vía web como newsletter y  Facebook

Mons. Escudero presenta el segundo ciclo del IDE

Varios miembros del IDE, entre ellos los animadores y los secretarios, acudieron el pasado 26 de septiembre a la presentación del segundo ciclo del itinerario, a cargo de Mons. Escudero.

El obispo auxiliar de Valencia, monseñor Esteban Escudero, y el vicario de Evangelización, Javier Llopis, han presentado este fin de semana en el Seminario Mayor “La Inmaculada” de Moncada el segundo ciclo del Itinerario Diocesano de Evangelización (IDE) que dará comienzo en octubre.

La presentación tuvo lugar en el salón de actos del Seminario de Moncada y en ella y tras la celebración de un tiempo de oración se presentó el segundo ciclo del Itinerario a los animadores y a los secretarios de los grupos del IDE.

Este segundo ciclo del IDE lleva por lema “Convertíos y creed en el Evangelio” y en él se abordarán las grandes acciones evangelizadoras de la parroquia, centradas en las acciones comunitarias en las que se destaca la recepción del Evangelio como mensaje y como gracia. El Itinerario se desarrollará en esta primera etapa, desde este mes de octubre hasta enero de 2016, bajo el título “La vida de la comunidad cristiana”, y en una segunda, desde febrero hasta junio de 2016, se abordarán los sacramentos bajo el título: “El despliegue sacramental”.

Está previsto que el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presente este segundo ciclo del IDE en cada una de las vicarías a partir de octubre.

 

http://idevalencia.org/comienza-en-octubre-el-segundo-ciclo-del-itinerario-diocesano-de-evangelizacion/

http://paraula.org/noticias/mons-escudero-presenta-el-segundo-ciclo-del-itinerario-diocesano-de-evangelizacion/

LLAMARON A MI PUERTA

Estando tranquilamente en mi casa, descansando después de un duro día de trabajo, llamaron a mi puerta uno tras otro…

 Un inmigrante, un mendigo, un alcohólico, un parado…

 A todos ellos los expulsé irritado desde la puerta: ¡Largo de aquí!

 ¡Que te den trabajo en tu país! Le dije al inmigrante.

 ¡Trabaja y no vivas del cuento! Le grité al mendigo.

 ¡Si estás así, tú te lo has buscado! Le recriminé al alcohólico.

 ¡Si no trabajas es porque no quieres! Le dije al parado.

 Finalmente llamó a mi puerta la injusticia y bruscamente entró en mi casa, sin yo quererlo, dejándome: sin trabajo, sin dinero, sin casa y sin amigos.

 Desesperado fui yo, llamando de puerta en puerta, pidiendo ayuda…

 Siempre oía lo mismo: ¡Largo de aquí; no molestes!

 Me vi obligado a marchar de mi tierra, vagando de un sitio a otro. Me di cuenta, lo hostil que puede llegar a ser el mundo cuando eres alguien que no cuenta para nadie.

Refugiado en el alcohol lloré amargamente y tirado en un rincón de la calle, quedé dormido encima de unos cartones.

Al despertar, me encontré de nuevo en mi casa, acostado sobre mi cama. 

La terrible pesadilla me hizo reflexionar sobre la vida misma.

 Y desde aquel día me di cuenta que no debemos girar la cabeza, cruzarnos de brazos, o actuar con indiferencia frente a la realidad de nuestro prójimo 

Cáritas, también este mes, llama a nuestra puerta

 Gracias y que Dios os bendiga.

                                                                 Septiembre, 2015

Caritas informa

 

 ES NECESARIO UN CAMBIO EN LA POLÍTICA MIGRATORIA: 

EL CONTROL Y EL MIEDO NO SON ACEPTABLES 

Cáritas, CONFER y Justicia y Paz dicen NO a la política del miedo, Sí a la política de la integración, la acogida y el desarrollo de los pueblos. 

Madrid, 2 de septiembre de 2015.- Los sangrantes e inhumanos acontecimientos de los que estamos siendo testigos en la Frontera Este (Serbia, Grecia, Macedonia…), apenas un par de meses después de la presentación de la Agenda Europea de Inmigración, además de un saldo en vidas, en dramas humanos, arroja un saldo de ineficiencia política inaceptable en términos de dignidad y defensa de los Derechos Humanos, que nuestra sociedad no puede permitir.

No es solo una crisis humanitaria. Es el estrepitoso fracaso de una política mal llamada migratoria y que se reduce a un indecente y millonario control de flujos (Frontex, Eurosur…) sostenido sobre el discurso del miedo a la invasión del diferente. Los Cayucos, Lampedusa, Ceuta y Melilla, la situación en Serbia, Grecia o Macedonia son consecuencias estructurales de esa desenfocada política, no las causas.

No es solo una crisis de refugiados. No podemos, ni debemos quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección. La realidad que hoy vivimos, es el resultado de una falta de políticas coherentes que aborden la complejidad de las causas que motivan la movilidad humana. Falta de coherencia en política exterior, en política económica, en políticas de cooperación para el desarrollo.

Es el resultado de una ausencia de política de cooperación para el desarrollo que olvida que detrás de cada decisión de abandonar una casa, un trabajo y una vida hay una causa de expulsión (la guerra, la falta de oportunidades, el cambio climático…) y personas a las que proteger y garantizar sus Derechos Humanos.

Es el momento de abordar el reto que, como sociedad, ya estamos afrontando; impidiendo que estos sucesos que nos llenan de dolor y vergüenza se produzcan de forma cíclica. La única solución propuesta por los gobiernos, la vía de la seguridad, no es viable, ni en términos de humanidad, ni en términos políticos.

Es el momento de reconocer al otro, al diferente, no como un invasor sino como un igual con los mismos derechos, como un aporte positivo a nuestra sociedad mestiza; cómo un hermano en dificultad para el que hay que buscar un sitio, aunque estemos más estrechos. 2

Europa y España no pueden perder esta oportunidad para repensar sobre las políticas desarrolladas hasta ahora, para proteger a las personas que intentan llegar a nuestro territorio, para invertir en políticas para el desarrollo y en políticas de integración.

Nos unimos al mensaje del papa Francisco que en su reciente viaje a América Latina animaba a la comunidad cristiana y a toda la sociedad a no tener miedo y a pedir un cambio “… un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra”. 

Estamos huérfanos de una verdadera política de migraciones. Pedimos a los gobernantes que asuman con proactividad el reto histórico de parar de construir vallas, muros y rejas proponiendo soluciones y políticas que pongan en el centro a las personas:

 Creando vías de protección y acogida efectivas para los refugiados.

 Generando y desarrollando más vías legales de acceso a nuestro territorio a las personas migrantes.

 Visibilizando que la movilidad humana es siempre una oportunidad para nuestra vieja Europa y no un riesgo.

Tenemos un gran reto como sociedad, dignificarnos como seres humanos, haciendo un sitio en nuestra casa y buscando caminos nuevos por los que todos podamos transitar.

Contactos Prensa:

Ana Abril (661 207 941) – Ana Guirao (91.444.13. 27)

 

El Papa Francisco nos propone:

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar
en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos.

Enlace al texto íntegro

http://m.vatican.va/content/francescomobile/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

INAUGURACION DE UNA IGLESIA EN ETIOPIA CON NUESTRO APOYO ECONÓMICO

 Este curso gracias a la generosidad de esta comunidad parroquial pudimos aportar 1.000 € para la construcción de un templo parroquial en Gublak, Etiopía.
Gublak es una pequeña localidad de la provincia de Metekel situada a 575 kms al noroeste de la capital, Adís Abeba, al Norte del Nilo Azul, hacia la frontera con Sudán. Metekel es una de las zonas más deprimidas y marginales de Etiopía, habitada desde antiguo por la tribu Gumuz. Hasta épocas recientes los gumuz han sido despreciados, marginados por sus vecinos e incluso comprados y vendidos como esclavos.
Desde el año 2000, y respondiendo a la llamada que el anterior presidente Y. Aisheshu hizo a la iglesia católica para contribuir al desarrollo social de la zona, acudieron a Metekel las misioneras combonianas y desde el 2003 los misioneros combonianos. Decidieron abrir una misión y, desde entonces, se ha abierto un dispensario, salones multiuso (principalmente para la formación de las mujeres), escuelas infantiles y varias elementales en distintos poblados y una  iglesia que hace poco se inauguro. Una gran fiesta la inauguración del templo.
Gracias por vuestra generosidad.
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Cáritas «AMA Y VIVE LA JUSTICIA»

Este domingo 7 de junio celebramos en la parroquia la campaña de Cáritas «AMA Y VIVE LA JUSTICIA» que nos invita a celebrar el Dia de Caridad como una oportunidad para construir una nueva fraternidad universal basada en la defensa de la dignidad y los derechos de todas las personas.
 
Todos, absolutamente todos, somos convocados por Dios a vivir la fraternidad, la mesa compartida, construyendo y rehabilitando la vida desde una nueva forma de relación con el otro, especialmente, con las personas que menos tienen, que más sufren.
La colecta de entregara íntegramente a Cáritas Diocesana para ayudar a las parroquias con mas necesidades sociales.

 

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Motivación Caritas SAB mayo 2015

¿A QUÉ HUELE CARITAS?

 

Justo hace una semana, estuvimos reunidos un conjunto de escritores. La casualidad hizo que nos pusiéramos a intercalar experiencias literarias el gran cocinero Rafael Mármol y yo. Como no podía ser menos, acabamos hablando de cocina.

 

Me habló de los olores de cada cocina; decía: “Cuando subo por las escaleras hasta llegar a mi casa, de cada rellano, de cada puerta, según su olor, sé lo que va a comer cada vecino”.

 

Si los ingredientes son buenos… qué difícil es que salga un mal plato.

 

De vuelta a casa pensé: ¿A qué huele Caritas?

 

Imaginémonos una gran cocina, nuestra parroquia.

 

Los fogones, el altar, Jesús; todos y cada uno de nosotros, un ingrediente: pimiento rojo y verde, cebolla, tomate, ajo, una pizca de sal, una patata un puñado de arroz, un chorro de aceite, un buen corte de carne, una sepia o calamar.

 

Le añadiremos algo de aroma, con vapores de vino blanco, tomillo, romero y un buen postre para finalizar.

 

Todo esto es lo que sois, lo que ponéis en ese carro de la compra, en cestillo transformado, para poderlo cocinar frente a los ojos de Dios.

 

Y como me dijo ese gran cocinero: “Si los ingredientes son buenos…”

 

Vosotros como buenos ingredientes, qué difícil es que salga un mal plato, para dar de comer al que pasa hambre.

 

Y Caritas ¿a qué huele?

 

A ese olor especial de la ropa limpia, recién lavada. A ese mantel de hilo blanco, planchado y puesto sobre la mesa, para depositar encima de él, el corazón, el amor de cada uno de vosotros transformado en alimento y en una sonrisa para el que está falto de ambas cosas.

 

Gracias por ser como sois. Que Dios os lo premie.

Iglesia, servidora de los pobres (conferencia episcopal española)

La reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se clausuró el pasado viernes, 24 de abril, en Ávila con la aprobación de la Instrucción Pastoral Iglesia, servidora de los pobres.

En este documento, los obispos quieren compartir, con los fieles y con quienes deseen escuchar su voz, su preocupación ante el sufrimiento generado por la grave crisis eco- nómica, social y moral que afecta a la sociedad española y su esperanza por el testimo- nio de tantos miembros de la Iglesia que han ofrecido lo mejor de sus vidas para atender a quienes más sufrían las consecuencias de la crisis.

Estructurada en cuatro partes, la Instrucción pastoral comienza analizando la situación social actual (1) y los factores que están en su origen y lo explican (2). Seguidamente enumeran los principios de la Doctrina social de la Iglesia que iluminan la realidad (3) y ofrecen su propuesta desde la fe.

En la primera parte, dedicada a describir la situación social, los obispos se fijan en los nuevos pobres y las nuevas pobrezas, de manera especial la que sufren en primer lugar, las familias golpeadas por la crisis. En ellas no es difícil encontrar muchos jóvenes sin trabajo y con grave riesgo de caer en situaciones desesperadas, ámbitos en que se da la pobreza infantil, ancianos olvidados o mujeres afectadas por la penuria económica. Además de las carencias económicas y sociales en las familias, los obispos señalan también la pobreza en el mundo rural y en quienes se dedican al mar, y acentúan la pobreza originada por la emigración que, haciendo visible el derecho a encontrar mejo- res condiciones de vida, hoy significa la pobreza de los más pobres. Los inmigrantes sufren más que nadie la crisis que ellos no han provocado y los países que los reciben recortan sus derechos y limitan, también para ellos, los servicios sociales básicos. Los obispos piden en este ámbito a las autoridades nacionales y de la Unión Europea actitudes de generosa acogida y cooperación con los países de origen que permitan su desarrollo.

Además de las nuevas pobrezas, la Instrucción Pastoral señala como rasgo de la socie- dad actual la corrupción, a la que define como un mal moral y cuyo origen es, según los obispos, la codicia financiera y la avaricia personal. Estas situaciones de corrupción pro- vocan alarma social, alteran el funcionamiento de la economía, impiden la competencia leal y encarecen los servicios. La corrupción es una grave afrenta a nuestra socie- dad, es una conducta éticamente reprobable y es un grave pecado. La necesaria regeneración personal y social vendrá por un mayor aprecio al bien común, que se origina en las virtudes morales y sociales, se fortalece con la fe y se hace visible en el amor al prójimo.

Tanto las nuevas pobrezas como la corrupción están facilitadas por el empobrecimiento espiritual. El talante personal y el comportamiento moral de las personas están dañados por la indiferencia religiosa, el olvido de Dios o la despreocupación por la cuestión sobre el destino trascendente del ser humano. No se puede olvidar, dicen los obispos, que la personalidad del hombre se enriquece con el reconocimiento de Dios que sostiene nues- tra dimensión ética, nos impulsa al amor a todo hombre, haciendo de la caridad fraterna la señal distintiva.

En la segunda parte, la Instrucción pastoral señala cuatro factores que explican la si- tuación social actual. El primero de ellos es la negación de la primacía del ser humano que se apoya en la dignidad que Dios le otorga. El segundo es el dominio de lo inmedia- to y lo técnico en la cultura actual. En ésta, el primer lugar lo ocupa lo exterior, lo inme- diato, lo visible, lo rápido. La técnica parece ser la razón última de todo lo que nos rodea y su desarrollo se presenta como la panacea para resolver todos los males del hombre. El modelo social centrado en la economía es el tercer factor que explica esta situación de crisis: la burbuja inmobiliaria, el excesivo endeudamiento, la falta de regulación y su- pervisión de los mercados han ocasionado una época de recesión, para la que la única solución presentada es la lógica del crecimiento, como si “más” fuera igual a “mejor”. Por último, en cuarto lugar, encontramos, como consecuencia de la lógica del crecimiento, una cierta idolatría de los mercados, cuando en realidad, la actividad económica, por sí sola, no puede resolver todos los problemas sociales; su recta ordenación al bien común es incumbencia, sobre todo, de la comunidad política, la que cual no debe eludir su res- ponsabilidad en esta materia.

La tercera parte de la Instrucción consiste en una explicación de los principios de la doctrina social de la Iglesia que iluminan la realidad y pueden ayudar a la solución de los graves problemas que le afectan. El primero de ellos es la primacía de la dignidad de la persona: el ser humano es la medida de todas las cosas, no un instrumento al servi- cio de la producción y del lucro. Los obispos instan a un modelo de desarrollo que ponga en el centro a la persona. Si la economía no está al servicio del hombre, se convierte en un factor de injusticia y exclusión.

El segundo principio es que los bienes tienen una dimensión social y un destino uni- versal, como se vivía ya en el Antiguo Testamento y enseñaron los Padres de la Iglesia. La acumulación de los bienes en pocas manos es una grave injusticia, pues la propiedad privada está orientada al bien común. Por eso, dice la Iglesia, Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos de forma equitativa, según los principios de la justi- cia y de la caridad.

En la vida social, otro principio ineludible es el de la solidaridad y el equilibrio entre los derechos y los deberes. La solidaridad es el empeño firme y perseverante por el bien común, es decir por el bien de todos y cada uno. La convivencia implica que los derechos de unos generan deberes en otros y que la satisfacción de unos depende de la diligencia de los otros. Los derechos económico-sociales no pueden realizarse si todos y cada uno de nosotros no colaboramos y aceptamos las cargas que nos corresponden; de igual modo que el derecho a los bienes materiales conlleva el deber del trabajo dili- gente del hombre. El bien común es el bien de ese “todos nosotros”, formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en una comunidad o sociedad. Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad.

El principio de subsidiariedad señala las funciones y responsabilidades que corres- ponden a las personas individuales en el desarrollo de la sociedad a través de comuni- dades y asociaciones de orden familiar, educativo, cultural, etc. Al mismo tiempo, regula las funciones que corresponden al Estado y a los cuerpos sociales intermedios, para impedir la tendencia totalitaria de los estados. El principio de subsidiariedad permite un justo equilibrio entre la esfera pública y la privada; reclama del Estado el aprecio y apoyo a las organizaciones intermedias y el fomento de su participación en la vida social. Por último, entre los principios de la Doctrina Social se señala el derecho a un trabajo digno y estable que permite la integración y la cohesión social, por lo que cualquier polí- tica económica debe estar al servicio del trabajo digno.

La cuarta parte de La Iglesia, servidora de los pobres, ofrece ocho propuestas esperan- zadoras desde la fe para vivir el compromiso caritativo, social y político.

- Promover una actitud de renovación y conversión, que nos identifique con Cristo y que salga al encuentro de los pobres, siendo instrumentos para su liberación, promoción e integración en la sociedad.

- Cultivar una espiritualidad que impulse al compromiso social. Sólo el encuentro con el Amor de Dios, puede transformar y purificar los corazones de los discípulos, cambiándo- los de egoístas y cobardes en generosos y valientes; de estrechos y calculadores, en abiertos y desprendidos.

- Apoyarse en la fuerza transformadora de la evangelización, porque el anuncio del Evangelio, fermento de libertad y de fraternidad, ha ido acompañado siempre de la pro- moción humana y social de aquellos a los que se anuncia.

- Como consecuencia de lo anterior, profundizar en la dimensión evangelizadora de la caridad y de la acción social, desde el testimonio personal y sin olvidar el anuncio explíci- to de Jesús. Tenemos, además, el reto de ejercer una caridad más profética. No pode- mos callar cuando no se reconocen ni respetan los derechos de las personas, cuando se permite que los seres humanos no vivan con la dignidad que merecen.

- Promover el desarrollo integral de la persona y afrontar las raíces de las pobrezas. Además de atender a las necesidades más urgentes, el acompañamiento de las perso- nas es la base de la acción caritativa: No se trata sólo de asistir y dar desde fuera, sino de participar en sus problemas y tratar de solucionarlos desde dentro.

- Defender la vida y la familia como bienes sociales fundamentales.

- Afrontar el reto de una economía inclusiva y de comunión. La reducción de las de- sigualdades debe ser uno de los objetivos prioritarios de una sociedad que quiera poner a las personas, y también a los pueblos, por delante de otros intereses.

- Fortalecer la animación comunitaria. Es necesario que la comunidad cristiana sea el verdadero sujeto eclesial de la caridad.

En su conclusión, los obispos alientan una vez más la esperanza de los que sufren las consecuencias de la grave crisis actual y se ponen junto a ellos: “Estamos con vosotros; juntos en el dolor y en la esperanza; juntos en el esfuerzo comunitario por superar esta situación difícil”. Al mismo tiempo, agradecen el esfuerzo de quienes viven la caridad con el prójimo y animan a imitarlos, no sólo en las relaciones cotidianas sino también en las relaciones sociales, económicas y políticas.

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